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Vasectomía: de tabú a nueva moda
Es un procedimiento cada vez más elegido para controlar la natalidad, tanto en quienes no desean ser padres, como en los que ya tienen hijos.
Es un procedimiento cada vez más elegido para controlar la natalidad, tanto en quienes no desean ser padres, como en los que ya tienen hijos. ¿En qué consiste? ¿Cuáles son sus beneficios y sus riesgos?
“Llegó para quedarse, es un boom y los pacientes la han tomado. Cuando el varón habla en la mesa del asado de la vasectomía, ya no hay límites. Antes, nadie hablaba del tema. Pero una vez que yo le cuento a mis amigos una cosa, ya todos se largan, todos están de acuerdo.”
Así comienza el Dr. Alberto Layus, del Servicio de Urología del Hospital, a quien entrevistamos sobre el método anticonceptivo del que todos hablan: la vasectomía. En esta nota los invitamos a conocer en qué consiste, las dudas más frecuentes y también sus beneficios y riesgos.
La ley Nº 26.130, el punto de partida
La vasectomía es legal en la Argentina desde el año 2006. La ley establece que “toda persona mayor de edad tiene derecho a acceder a la realización de las prácticas denominadas ligadura de trompas de Falopio y ligadura de conductos deferentes o vasectomía en los servicios del sistema de salud.”
“Antes no se podía actuar sobre el organismo sano, el médico no podía. La ley, además de actuar sobre quien está enfermo, permite hacer este control de la natalidad con estos dos procedimientos”, explica el Dr. Layus.
Dos métodos legales, ¿quién pone el cuerpo? Con esta norma, vasectomía y ligadura de trompas quedaron en iguales condiciones. Es por eso que muchas parejas se plantean esta disyuntiva: ¿te operás vos o me opero yo?
“La ligadura tubaria es más compleja, hay que entrar al abdomen por cirugía laparoscópica, invadir una región virgen. Y, a veces, es más difícil de revertir. La vasectomía permite una cirugía más ambulatoria, más reversible, con menos impacto en la vida del paciente y una rápida reincorporación laboral”, detalla.
“Empezamos a ver pacientes cada dos tres meses, cada mes, por semana... Y ahora, desde hace ocho meses, una explosión: hacemos cuatro cinco consultas por día.”
¿Quiénes la realizan? ¿Por qué lo hacen?
“El hombre consulta mucho más que antes, el hombre ha cambiado. Y nosotros lo vemos en el consultorio”, nos cuenta el Dr. Layus, quien menciona los temas que ya son moneda corriente en la consulta del varón: las disfunciones eréctiles, la posibilidad de tener hijos o de no querer tenerlos, la búsqueda de sentirse mejor y hacer actividad física, el uso de la testosterona en los adultos mayores.
Con respecto a la vasectomía, nos cuenta que se puede agrupar a los pacientes según sus edades en tres grupos, con inquietudes y objetivos diferentes.
Entre los 20 y los 30 años. “Es un paciente muy informado, tiene una llegada a los medios de divulgación muy grande, sabe manejar la Web y, cuando viene, está extremadamente decidido. Su forma de pensar hace que no crean que su felicidad pasa por tener hijos ”, detalla.
“Particularmente yo les explico muy bien la cirugía, les explico los pro y las contra, les explico también que hay otros métodos anticonceptivos. Pero en ese grupo etario son los que más convencidos están. Es como que masticaron la decisión previo a venir a la consulta. Tienen algunas dudas con el eyaculado, la erección y la sensación de la emisión de semen. Pero son dudas pequeñas, la decisión la tienen ya tomada”.
Entre los 35 y los 50. “El segundo grupo suele ser quien está casado y quiere tener una sexualidad sin riesgos. Acá suele haber más dudas, hay un tira y afloje con la pareja, con el método anticonceptivo. Pregunta, viene dos o tres veces y luego se decide. En este grupo aparece más el Bueno, voy a ver... ¿Puedo volver? ¡Sí, claro! Le tratamos de explicar lo mejor que podemos pero no convencemos. El separado, que ya tiene hijos, también viene bastante convencido porque no quiere tener otros en una nueva relación o pareja ocasional”, explica el Dr. Layus.
Yo ya me cuidé mucho, ahora te toca a vos. Este método es muy promovido por las mujeres y es todo un símbolo de igualdad de género frente a la anticoncepción. ¿Se refleja esto en las consultas? “Totalmente, muchos pacientes llegan diciendo que los manda su mujer. ¿Por qué yo tengo que tomar pastillas, me tengo que poner un DIU o tener que tolerar el preservativo si podemos disfrutar sin riesgo de embarazo?”
Entre 60 y 70 años. “A diferencia de la mujer, la posibilidad de ser padre se extiende en el tiempo. Y se está viendo mucho hombre separado que está muy bien, que con las medicaciones actuales disfruta de una buena sexualidad y no quiere tener riesgos. Le cuesta ponerse el preservativo porque disminuye su sensibilidad y la calidad de su erección, entonces afronta la vasectomía como método anticonceptivo”, completa.
¿En qué consiste la vasectomía?
En este breve apartado, los detalles del procedimiento explicados por el Dr. Layus.
- “Nosotros hacemos una vasectomía sin bisturí, la realizamos con anestesia general, aunque puede ser también con anestesia local. Nos lleva unos 30, 35 minutos. Es un acto ambulatorio y el mismo día el señor se va a su casa”.
- “La cirugía consiste en ligar el conducto eferente, que va desde el testículo al pene, que lleva los espermatozoides en el momento de la eyaculación. Ningún hombre tiene semen en una glándula, este se forma por un líquido seminal sumado a los espermatozoides que vienen por este conducto. Estos dos componentes conforman el semen. Pero los espermatozoides son el 3% de ese semen.”
- “La incisión es de 5 milímetros en el escroto, a la altura del conducto eferente. Se liga -es hacer un punto- y se secciona para que no haya pasaje de espermatozoides. ¿El organismo continúa produciéndolos? Sí, pero el cuerpo cuenta con un sistema que va consumiendo esta producción.”
- “Ligar y seccionar el conducto por esta microcirugía permite continuar eyaculando igual, teniendo el mismo orgasmo, la misma sensación de emisión pero que no tiene este componente del 3% de espermatozoides.”
“En la fantasía masculina muchas veces nos preguntan a dónde van o si se acumulan los espermatozoides. Y no, se absorben y se consumen a través del propio organismo.”
Beneficios y riesgos
Uno no nota ningún cambio y controla la natalidad. “Ya no depende de un tercero (el método) que me organice cuándo y cómo. Obviamente que el preservativo hay que seguir utilizándolo en una relación informal por las enfermedades de transmisión sexual. Pero dentro del matrimonio o con la pareja estable no es necesario, la mujer no necesita colocarse un DIU (dispositivo intra uterino) o tomar anticonceptivos todos los días. Se puede controlar la natalidad y disfrutar de una sexualidad mucho más libre”, señala como el principal beneficio el Dr. Layus.
Acepto operarme porque yo quiero. “Una cirugía tiene eventuales complicaciones que uno debe asumir con responsabilidad como paciente. Pasando esa duda está la explicación del médico pero el paciente tiene que preguntarse a sí mismo si es que quiere someterse a una cirugía, que aunque sea ambulatoria no deja de ser una cirugía. Y luego realizar la consulta médica para agotar las dudas que pueda tener”, aclara.
¿Eventuales complicaciones? “El hematoma y el dolor testicular, pero por suerte son de una probabilidad extremadamente baja, menos del 1%.”
Aspectos a tener en cuenta
- Antes de la vasectomía. Existen opciones previas para quienes deseen tener un resguardo por si en el futuro desean ser padres. La primera de ellas es la criopreservación de semen, obtener una o dos muestras y utilizarlas cuando desee.
- La reversión. Es factible de realizar y tiene una tasa de efectividad del 80 y 85%. Para ello hay que realizar una cirugía con anestesia general: “No hay muchos lugares donde se realicen, en el Hospital Italiano la hacemos.”
- La biopsia testicular y recuperación espermática. Es la tercer opción y se trata de un procedimiento en el cual se extrae tejido del testículo y, con ello, se puede realizar una técnica de fertilización asistida de alta complejidad.
- Luego de la cirugía. Se solicita un espermograma, que se hace a los dos meses siguientes a la operación. Durante este período el paciente se tiene que cuidar con el método anticonceptivo que venía utilizando. Si el espermograma da negativo, está de alta. “Hay que decir que el 60% de los pacientes operados se lo hace, el 40% restante no regresa. Eso es una incógnita, no sabemos el resultado. No vienen por falta de tiempo, de ganas. Nos gustaría que se lo hagan para mejorar la tasa de seguimiento”, concluye.
“Los que consultan y no se operan son los menos. No sé si porque tenemos una buena capacidad de explicar pero el 80 o 90% acepta la vasectomía.”
Nota publicada originalmente en la revista digital Aprender Salud #56 - Septiembre 2019