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Aprender Salud

¿Qué hay de nuevo en la prevencion del SIDA?

Continúa siendo un tema de salud de gran importancia porque es una enfermedad grave, prevenible y que afecta a mucha gente.

Entrevistamos a la Dra. Marisa Sánchez, de la Sección Infectología del Servicio de Clínica Médica.

Elegimos, en esta nota, hacer un seguimiento de un tema que tuvo mucha cobertura en la década del noventa y que, a pesar de su poca exposición mediática en la actualidad, continúa siendo un tema de salud de gran importancia porque el SIDA es una enfermedad grave, prevenible y que afecta a mucha gente. Los problemas de salud no siguen la lógica de las noticias en los medios, que se “curan” -desaparecen- con la aparición de otra noticia llamativa.

Hoy, ¿quiénes se cuidan más, los adultos o los jóvenes?
-En el Hospital tenemos gran cantidad de población mayor y lo que notamos es que, a diferencia de los jóvenes que ya tienen incorporado el uso del preservativo, en los adultos cuesta más. Ya sea por preconceptos asociados al desempeño sexual -o por no incorporarlo como método anticonceptivo- no está tan arraigado su uso en mayores de 50 años, lo que lleva a encontrar casos de contagio entre ellos.

En los jóvenes es necesario destacar que, si bien tienen más naturalizado el uso de preservativo, también suelen llevar a cabo ciertas prácticas de riesgo como el consumo de alcohol o de drogas que relajan y hacen que los pacientes se cuiden menos.

¿Cómo es el panorama en el mundo?
-Ahora, por suerte, hay una mayor posibilidad de acceso al tratamiento, lo que mejora notoriamente la expectativa y la calidad de vida en las personas con HIV. Sin embargo, todavía muchos pacientes tienen un diagnóstico tardío de la enfermedad, lo que amplía las chances de contagio.

¿Qué papel juega la confianza con el médico?
-Es muy importante porque sabemos que las acciones que sirven para prevenir el contagio del sida tienen la particularidad de tocar temas de intimidad de las personas. Se avanzó en la importancia que tiene para la prevención el poder conversar cara a cara sobre un problema particular. En las campañas se suele fomentar, en términos generales, es el uso del preservativo y el testeo voluntario, en especial en el embarazo.

Con respecto a la prevención, ¿qué se mantiene y qué hay de nuevo?
-Está bien establecido en la sociedad que, como la mayor forma de contagio es a través de relaciones sexuales, el uso de preservativo desde el comienzo hasta el final de la relación es la medida más eficaz. Otra forma de contagio es compartir agujas u otros elementos que contienen sangre y no están esterilizados. Esta última tiene incidencia en quienes utilizan drogas ya que, en la práctica médica, este riesgo casi no existe porque los procedimientos están muy controlados.

También puede contagiarse de la madre al bebé durante el embarazo o en el momento del parto. Entonces, el preservativo, evitar compartir agujas y el testeo voluntario de las mujeres embarazadas son las tres maneras principales de prevenir el contagio que se da por las mencionadas causas.

¿En qué consiste el test voluntario en mujeres embarazadas?
-El contagio de la madre al bebé se puede evitar mediante el testeo voluntario tanto al comienzo como ya avanzado el embarazo, incluso en el momento anterior al parto. En esos casos, el tratamiento que se le realiza a la mamá logra ser eficaz y evitar el contagio en la gran mayoría de los casos, haciendo que el riesgo llegue a ser menor al 1%. Además, dado que la lactancia es otra vía de contagio, a las madres en tratamiento se les contraindica el amamantar. En la mayoría de los hospitales se trata de una práctica habitual que requiere, obviamente, el consentimiento de la madre y se ofrece de manera voluntaria para quien lo desee realizar.

¿De qué se trata y por qué es importante el “período de ventana”?
-Cuando un virus ingresa al cuerpo desencadena una respuesta innmunológica. Este período es el lapso de tiempo que demora el cuerpo en producir los anticuerpos. Generalmente, en el caso del HIV, se produce entre las dos y seis semanas del contagio. Puede ser, entonces, que un paciente esté contagiado pero no aparezca en el test si se encuentra en esta etapa. Un nuevo examen posterior podrá comprobar el diagnóstico.

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Esta nota formó parte del número 17 de la revista Aprender Salud