Aprender Salud
Los disfraces de la cocaína
Infarto, ACV, muerte súbita, enfermedad hepática… ¿Bajo qué otros nombres se “esconden” los daños que provoca esta droga?
Infarto, ACV, muerte súbita, enfermedad hepática… ¿Bajo qué otros nombres se “esconden” los daños que provoca esta droga en el organismo? Una mirada sobre el tema, más allá de las noticias.
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Mientras que en estos días se escuchó mucho hablar de muerte por cocaína, en realidad adulterada, cuando la cocaína mata o daña no se la menciona, más bien se menciona el órgano enfermo. Así, la presentación más notoria, el disfraz que haya escogido pasa a tomar la titularidad. La cocaína se viste de insuficiencia cardiaca, de infarto, de accidente cerebrovascular, de enfermedad hepática, entre otras situaciones, sobre todo en gente joven.
El daño por cocaína se presenta con trajes diversos. Cuando se consume cocaína se conocen bien los mecanismos para su efecto psíquico, que es prácticamente inmediato. Genera un efecto “instantáneo”, es decir entre 5 y 90 segundos, y se prolonga por horas.
En cada uso, se dan las condiciones para dañar al cuerpo, pero en general el daño se da por un efecto reiterado. Entonces, a diferencia de la cocaína que estaba adulterada, su efecto se disipa en el tiempo, se aleja del momento del consumo y podríamos decir “se diluye”, “se confunde” con muchas otras enfermedades, por ejemplo ACV, insuficiencia cardiaca, infarto, muerte súbita. Estas enfermedades tienen muchas causas pero también pueden ser causadas por el consumo de esta droga.
A diferencia de la cocaína que estaba adulterada, su efecto se disipa en el tiempo y “se confunde” con muchas otras enfermedades, por ejemplo ACV, insuficiencia cardiaca, infarto, muerte súbita.
Noradrenalina, una de las responsables de las complicaciones agudas de la cocaína, así como de sus efectos crónicos. Es la sustancia que aumenta en momento de estrés (como en una batalla) y nos permite resistir el hambre, no tener sueño. A nivel cardiovascular, ante cada consumo, se produce una gran aceleración de la circulación, un aumento de la frecuencia cardíaca -que junto a una intensa vasoconstricción o estrechamiento de las arterias- hacen subir la presión arterial de manera brusca. En pocos minutos la presión cambia más de lo que en forma natural le llevaría décadas.
En cada ocasión que se produce este efecto se dan las condiciones ideales para producir un accidente cerebrovascular, un infarto cardiaco o una muerte súbita. Pero comúnmente esto acontece después de reiteradas veces, de los efectos de muchas dosis, quizás porque el efecto psicológico buscado por quien la consume, requiere aumentos progresivos de dosis.
“La cocaína puede ser responsable de cualquier tipo de ACV: Isquémico, donde se obstruye el flujo de una arteria con el consecuente infarto cerebral; o hemorrágico, en el que ocurre un derrame de sangre fuera de los vasos y se genera un hematoma en el cerebro“, comienza explicando la Dra. Natalia Balian, del Servicio de Neurología.
“En el caso del accidente cerebrovascular (ACV) no es requisito indispensable la relación con la dosis consumida (aunque a mayor cantidad de tóxico, mayores probabilidades de daño cerebral y más precoces en el tiempo); puede ocurrir en forma aleatoria.”
“Los ACV provocados por el consumo de cocaína pueden ocurrir por la ya mencionada vasoconstricción arterial (disminución del calibre de una arteria), por las cifras anormalmente elevadas de presión arterial o directamente por ruptura vascular. Sea cual fuera el mecanismo gatillado, las consecuencias oscilan desde la alteración súbita de funciones neurológicas y cardiovasculares hasta la muerte”, concluye.
Para saber más. Para los interesados, dejamos el link a una Revisión de los efectos de la cocaína en el ser humano. Ingresá desde acá
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Aprender Salud Contenidos educativos - Publicada originalmente en Marzo 2022