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Formación en Informática en Salud: oferta académica y demanda laboral
Por Jacobo Lerner
La formación en informática en salud se consolida como eje estratégico ante los desafíos del entorno sanitario digital. Este ateneo analiza, a través de dos estudios internacionales y la experiencia del Hospital Italiano, cómo los programas educativos impactan en las trayectorias profesionales y si responden a las demandas reales del mercado laboral.
Se destaca la necesidad de enfoques prácticos, transversales y adaptados a perfiles diversos para garantizar una preparación efectiva en este campo en constante evolución.
Comenzamos definiendo a la informática en salud como el campo que estudia y promueve el uso eficaz de los datos biomédicos, la información y el conocimiento para la investigación científica, la resolución de problemas y la toma de decisiones, con el objetivo de mejorar la salud humana.
Es una disciplina interdisciplinaria, que integra saberes provenientes de las ciencias de la salud, la informática, la ciencia de la información y las ciencias cognitivas, orientada a optimizar la gestión, el análisis y el uso de la información en el ámbito sanitario.
Su propósito principal es mejorar la calidad de la atención mediante el uso efectivo de tecnologías de la información, apoyando la toma de decisiones clínicas, la investigación, la educación y la formulación de políticas.
Esta disciplina abarca desde el diseño e implementación de sistemas de información en salud hasta el análisis de datos clínicos y administrativos, promoviendo la interoperabilidad, la seguridad de la información y una atención centrada en el paciente. Su desarrollo formal comenzó a consolidarse en las décadas de 1950 y 1960, especialmente en Estados Unidos y Europa, en paralelo con la introducción de computadoras en hospitales y laboratorios. En sus inicios, se enfocaba principalmente en el análisis estadístico y la automatización de procesos administrativos.
A medida que los sistemas se fueron complejizando, surgió la necesidad de contar con profesionales capacitados en los aspectos técnicos, organizativos y éticos de la digitalización en salud. Esta necesidad impulsó el desarrollo de programas educativos específicos en informática en salud, orientados a formar talento capaz de afrontar los desafíos del entorno sanitario digital.
En este contexto, se destaca el trabajo de William Hersh, médico e investigador de la Universidad de Ciencia y Salud de Oregon de Estados Unidos, quien ha sido una figura clave en la consolidación académica de la disciplina. Hersh promovió modelos formales de formación y marcos de competencias que hoy son referencia internacional. Su enfoque destaca la importancia de una formación transversal: no solo destinada a especialistas en informática, sino también a médicos, enfermeros, farmacéuticos y otros integrantes del equipo de salud, que requieren competencias digitales básicas para garantizar un uso seguro y efectivo de las tecnologías.
En línea con esta visión, distintas organizaciones académicas, como la American Medical Informatics Association (AMIA), han trabajado en la definición de marcos de competencias que orienten el diseño curricular de programas de formación.
El marco de competencias de AMIA 2017, se propone 10 dominios esenciales que abarcan desde la gestión de sistemas de información, el análisis de datos y la seguridad, hasta aspectos sociotécnicos, trabajo colaborativo interprofesional y liderazgo. Estos marcos buscan garantizar que los egresados de programas en informática en salud cuenten con las habilidades necesarias para desenvolverse en un entorno complejo, tecnológicamente mediado y orientado a la mejora continua de la atención.
Por otro lado, la International Medical Informatics Association (IMIA) ha desarrollado recomendaciones que sintetizan la formación en seis grandes dominios de conocimiento, más generales y conceptuales: principios fundamentales de la informática biomédica y de salud (BMHI Core Principles), ciencias y servicios de salud, informática y ciencia de datos, ciencias sociales y del comportamiento, y ciencias de la gestión, entre otros. Este marco refleja una perspectiva más internacional y transversal, incorporando explícitamente aspectos sociales y de gestión, que complementan la visión técnica y especializada del marco AMIA.
La coexistencia de estos marcos muestra la complejidad y multidisciplinariedad del campo de la informática en salud, y destaca la necesidad de articular y adaptar los programas educativos para cubrir tanto competencias técnicas avanzadas como habilidades interpersonales y de gestión. Esta diversidad plantea un desafío para la elaboración de currículos integrales que respondan a las demandas del sector y a las distintas trayectorias profesionales de los estudiantes.
A partir de lo expuesto, resulta relevante analizar cómo se estructuran actualmente las propuestas educativas en informática en salud y en qué medida estas responden a las demandas reales del mercado laboral.
El campo laboral de la informática en salud es amplio y en constante evolución. Abarca desde roles técnicos y de desarrollo de sistemas, hasta funciones clínicas, de gestión, investigación y formulación de políticas. Profesionales formados en esta disciplina pueden desempeñarse en hospitales, centros de salud, empresas de tecnología sanitaria, organismos gubernamentales, aseguradoras, instituciones académicas y organizaciones internacionales.
Además, el perfil de competencias requeridas varía según el entorno: algunos puestos priorizan habilidades en interoperabilidad, análisis de datos y gestión de proyectos, mientras que otros requieren conocimientos clínicos combinados con herramientas digitales para apoyar la toma de decisiones, la seguridad del paciente o la transformación digital de procesos asistenciales. Esta diversidad plantea el desafío de diseñar programas formativos que equilibren el componente técnico con el conocimiento del sistema de salud y las competencias transversales.
En este ateneo se abordarán dos estudios que permiten reflexionar desde dos miradas complementarias:
- Por un lado, un análisis de la oferta académica en programas de grado y posgrado, en comparación con las habilidades requeridas en las ofertas laborales actuales, para evaluar si existe una alineación entre lo que se enseña y lo que se espera en la práctica.
- Por otro lado, una evaluación del impacto de la formación en informática en salud sobre la trayectoria profesional de quienes la cursan, considerando si efectivamente mejora el rendimiento, facilita el cambio de rol o la progresión en sus carreras.
Artículos
El primer artículo, titulado “Una evaluación basada en datos de los programas educativos de informática en salud y el mercado laboral de EE. UU.”, fue publicado en el año 2022 en la revista Applied Clinical Informatics. Este estudio fue realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Indiana, en Estados Unidos.
Se trata de un descriptivo, exploratorio y comparativo, para examinar el grado de alineación entre los contenidos de los programas educativos en informática en salud y los requisitos exigidos por las ofertas laborales reales del sector.
Objetivos principales del estudio:
- Analizar el contenido curricular de los programas académicos de informática en salud ofrecidos por universidades estadounidenses.
- Comparar estos contenidos con las habilidades y conocimientos requeridos en el mercado laboral.
- Identificar coincidencias y brechas entre la formación académica y las demandas profesionales.
- Ofrecer recomendaciones para la mejora y actualización de los planes de estudio.
El estudio pone en evidencia que existe una brecha formativa entre los programas educativos en informática en salud y las necesidades reales del mercado. Aunque se ha avanzado en la estandarización de competencias, aún falta incorporar contenidos técnicos clave y preparar a los estudiantes para escenarios laborales concretos.
Este trabajo ofrece evidencia empírica útil para instituciones educativas, diseñadores curriculares y organismos acreditadores. Además, aporta una mirada realista sobre los desafíos que enfrentan los egresados de programas de informática en salud para insertarse y crecer profesionalmente en un mercado altamente dinámico y especializado.
El segundo artículo, titulado “Impacto de la formación en informática en salud en el puesto de trabajo, la transición profesional y el desarrollo de habilidades: Estudio basado en encuestas”, fue publicado en JMIR Medical Education en 2024. El estudio fue realizado por investigadores del Asan Medical Center y la Universidad de Ulsan (Corea del Sur), y analiza el impacto de un programa educativo intensivo denominado Advanced Health Informatics Analyst (AHIA) en los egresados que lo completaron entre 2018 y 2022.
Se trata de un estudio descriptivo, evaluativo y transversal basado en encuesta, diseñado para examinar la efectividad de un programa intensivo de formación en informática en salud sobre las competencias, roles laborales y transiciones profesionales de sus egresados provenientes de diversos antecedentes académicos.
Objetivos principales del estudio:
- Explorar el impacto del curso AHIA el desempeño profesional
- Explorar el impacto sobre la transición laboral posterior al curso
- Evaluar el desarrollo de habilidades en informática en salud posterior al curso
- Identificar necesidades de capacitación adicional para fortalecer futuras currículas.
Finalmente, los autores propusieron investigar más a fondo el rol del nivel educativo previo y el contexto geográfico como factores moduladores del impacto percibido de la formación en informática en salud, con el fin de diseñar currículas más inclusivas y adaptadas a distintas realidades. Este modelo, basado en proyectos y respaldado por políticas públicas, se perfiló como una alternativa efectiva para fortalecer la preparación de profesionales en este campo en rápida evolución.
La experiencia del Hospital Italiano en la formación en Informática en Salud
El Departamento de Informática en Salud del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA) tiene una trayectoria de más de dos décadas en el desarrollo de sistemas de información y en la formación de profesionales especializados en informática en salud. Esta experiencia ha permitido consolidar una estructura académica robusta y sostenida, orientada a fortalecer el liderazgo en proyectos de informatización dentro y fuera del país.
En el año 2001 se creó la Residencia de Informática en Salud, con el objetivo de formar médicos capaces de liderar procesos de cambio, gestionar proyectos tecnológicos en salud y actuar como nexo entre el cuidado clínico y las herramientas informáticas. Inicialmente, la especialidad estuvo dirigida a profesionales médicos. Posteriormente, se incorporaron profesionales del área de enfermería. En los últimos años, se abrió formalmente como una residencia multidisciplinaria, permitiendo la postulación de profesionales provenientes de áreas como farmacia, bioquímica, psicología, sociología, educación, entre otras.
En 2017, se dio un nuevo paso con la creación de la Maestría en Informática en Salud (MIS), una propuesta semipresencial de 2 años que incluye 13 asignaturas, talleres prácticos y un trabajo final. La maestría combina formación técnica, organizacional, ética y de gestión, y cada asignatura cuenta con un manual propio en formato e-book, acompañado de materiales complementarios multimedia.
La oficialización de la especialidad y maestría en informática en salud (EMIS) por parte del Ministerio de Salud de la Nación en 2023 representa un hito clave en el reconocimiento formal del campo, y refuerza la necesidad de continuar desarrollando programas de formación especializados.
Las cohortes de la MIS y la EMIS reflejan una creciente diversidad de disciplinas de origen, lo que reafirma el carácter transversal de la informática en salud. Por ejemplo, en la cohorte más reciente se observó una distribución amplia de profesiones, incluyendo medicina, enfermería, bioquímica, ingeniería, farmacia, administración, entre otras. Esta diversidad fortalece el enfoque interprofesional de la formación.
Conclusiones y consideraciones finales
La formación en informática en salud atraviesa hoy un momento clave. Como disciplina, ha logrado consolidarse académicamente y ha avanzado en la definición de marcos de competencias, pero aún enfrenta desafíos importantes para lograr una mayor integración con las necesidades reales del sistema de salud y del mercado laboral.
El análisis de los artículos revisados permite observar dos aspectos complementarios. Por un lado, existe una brecha persistente entre los contenidos enseñados en muchos programas educativos y las habilidades técnicas y transversales que se exigen en los entornos laborales. Por otro lado, cuando la formación logra ser aplicada, contextualizada y orientada a la práctica (como en el caso del programa AHIA, de Corea del Sur) su impacto es significativo tanto en la motivación de los profesionales como en su desempeño y posibilidades de desarrollo laboral.
Esto nos lleva a una reflexión central: formar en informática en salud no es solo transmitir conocimiento técnico, sino generar capacidades para actuar en escenarios reales, complejos, interdisciplinarios y en constante transformación. Para lograrlo, los programas formativos deben ser dinámicos, sensibles al contexto y sostenidos en experiencias prácticas con datos reales, pero también deben promover pensamiento crítico, adaptación al cambio y trabajo colaborativo.
En este sentido, la experiencia del Hospital Italiano, con más de 20 años de trayectoria, múltiples formatos de formación y un cuerpo creciente de egresados insertos en ámbitos nacionales e internacionales, demuestra que es posible desarrollar un modelo educativo robusto, innovador y con impacto concreto.
Sin embargo, este camino no está exento de desafíos: ampliar la participación interdisciplinaria, fortalecer la evaluación sistemática de los resultados formativos, garantizar la equidad en el acceso a la formación, y articular esfuerzos institucionales, académicos y políticos para consolidar una estrategia nacional en salud digital.
En definitiva, pensar el futuro de la formación en informática en salud implica asumir un compromiso con la calidad, la pertinencia y la transformación. El momento actual nos invita a revisar nuestras prácticas, a aprender de las experiencias locales e internacionales, y a construir propuestas formativas que no solo respondan al presente, sino que anticipen los desafíos del mañana.
Podés ver el video completo en este enlace.