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"El camino de la salud digital en Jujuy"
Mg. Rocío D’Agostino

En cada edición visitamos diferentes provincias de nuestro país, con el objetivo de conocer el estado de situación de la informática en salud a lo largo del territorio. En esta oportunidad, Innova Salud Digital dialogó con Augusto Ernesto Ittig, director de Salud Digital del Ministerio de Salud de Jujuy.

 

Durante los últimos años, la salud digital y la telemedicina comenzaron a consolidarse en distintas regiones de Argentina como respuesta a problemas históricos vinculados con las distancias geográficas y las dificultades de acceso al sistema sanitario. En Jujuy, ese proceso estuvo atravesado por realidades territoriales complejas, comunidades remotas y una construcción sostenida de experiencias que hoy le permiten a la provincia proyectar nuevas etapas de desarrollo.

Para Augusto Ernesto Ittig, director de Salud Digital del Ministerio de Salud de Jujuy, el escenario actual muestra avances concretos, aunque todavía persisten limitaciones estructurales que condicionan el crecimiento del sector.

Uno de los aspectos que destaca al analizar la situación provincial es el valor del recurso humano. La continuidad del trabajo y la formación de personal especializado, particularmente después de la pandemia, permitieron sostener proyectos aun en contextos con limitaciones materiales.

Para el funcionario, el desarrollo de la salud digital excede la incorporación de infraestructura o equipamiento. La preparación de los equipos y la madurez profesional ocupan un lugar central en ese proceso.

“El 50% depende de la tecnología y el 50% de las personas. ¿Por qué digo esto? Porque podés tener mucha tecnología puesta, muchos equipos comprados; esto se ha visto en innumerables prototipos en el mundo que fracasaron porque no supieron acompañar estos equipos al usuario. Ahora, una vez que podés armar una red de telemedicina con un recurso humano maduro, a ese recurso humano uno le pone tecnología y realmente termina siendo un gran éxito”, sostiene.

La incorporación de herramientas digitales, en ese sentido, aparece ligada a la capacidad de formar equipos que puedan integrarlas y adaptarlas a cada realidad territorial.

 

Una herramienta para reducir desigualdades

En una provincia donde las distancias siguen siendo una variable crítica, la salud digital adquiere una dimensión estratégica. Sobre todo en comunidades alejadas y en poblaciones donde el acceso a la atención sanitaria estuvo históricamente condicionado por la distancia y la falta de recursos.

Desde el sector privado, Ittig participó en el desarrollo de una red nacional de telemedicina para entornos remotos y de alta complejidad operativa, como mineras en el NOA, petroleras offshore y onshore en la Patagonia, represas hidroeléctricas e incluso buques factoría en alta mar. Esa experiencia también le permitió proyectar el valor de estas herramientas en regiones alejadas de Jujuy, especialmente en comunidades de pueblos originarios.

Con esa idea en mente, resume el impacto que estas herramientas pueden tener en territorios históricamente postergados:

“Imaginá la gran herramienta que es! Claramente, el impacto de la salud digital facilita el acceso de muchas comunidades postergadas y, en términos de calidad de atención, decimos que es una niveladora hacia arriba; una posibilidad de que la medicina de los lugares más remotos, que generalmente no es de buena calidad como en los centrales, pueda mejorar”.

La idea de la telemedicina como una “niveladora hacia arriba” atraviesa gran parte de su mirada sobre el desarrollo sanitario en regiones periféricas.

Otro de los motores que identifica en este recorrido son las alianzas y colaboraciones internacionales. Convenios bilaterales y joint ventures con España, Francia, Brasil, Canadá y Estados Unidos aparecen como espacios que facilitaron transferencia de conocimiento, recursos y modelos de implementación.

El financiamiento continúa siendo uno de los principales condicionantes para el crecimiento de estos proyectos. En regiones alejadas de los grandes centros de decisión, la incorporación tecnológica sostenida todavía representa una deuda pendiente.

“El financiamiento para la transformación digital en salud es todo un tema, porque en estos países de Sudamérica, en particular en Argentina, el financiamiento siempre ha sido escaso y uno siempre ha avanzado mucho más en el recurso humano que en el financiamiento para tecnologías”.

A eso se suma la situación económica de los sistemas de salud provinciales. Frente a ese escenario, explica cómo muchas iniciativas terminan dependiendo de apoyos externos para sostenerse en el tiempo:

“Desde mi perspectiva, en estas provincias alejadas del poder central, donde la dificultad económica en los ministerios de salud es aún mayor, la búsqueda que hacemos nosotros es con patrocinantes o sponsors externos. Y cuando digo externos, tiene que ver con organizaciones no gubernamentales que, viendo lo que nosotros hacemos, se animen a acompañarnos con compras de equipo o actualización de nuestro personal”.

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La próxima etapa

En paralelo, la inteligencia artificial empieza a ganar espacio dentro del ecosistema de salud digital. Ittig la define como una extensión natural del recorrido iniciado con la telemedicina.

“La inteligencia artificial es como una hermanita más nueva de la telemedicina y viene a tomar una importancia trascendental”.

A partir de esa línea de trabajo, comenzaron a desarrollar experiencias vinculadas con análisis predictivo y seguimiento remoto. Uno de esos proyectos está asociado a telediabetes y se realiza junto con una institución académica del norte de Brasil.

“Estamos haciendo un trabajo de seguimiento en telediabetes y, para eso, en un joint venture con una universidad del norte de Brasil, trabajamos para entender la predictibilidad del potencial abandono de pacientes en el tratamiento de diabetes. En nuestro caso, adelantarnos con esa predictibilidad y focalizarnos en ese núcleo de pacientes que podrían dejar el tratamiento para que no lo abandonen”, explica.

La experiencia muestra cómo la inteligencia artificial empieza a utilizarse para anticipar riesgos y fortalecer la continuidad de tratamientos en pacientes crónicos.

El funcionario también señala que la transformación digital exige cambios culturales dentro de los equipos de salud.

“Realmente es muy costoso en términos de motivar a la persona a salir de su zona de confort, de salir de su inercia clásica presencial para ser entrenado en el uso de la virtualidad”.

La adaptación a nuevas dinámicas de trabajo, sostiene, requiere tiempo, formación y acompañamiento profesional.

Después de años impulsando proyectos vinculados a telemedicina y salud digital, el próximo horizonte aparece asociado a la telecirugía. Allí ubica uno de los grandes desafíos pendientes para el sector.

“En lo inmediato, mi gran reto como excirujano es poder llegar a todo el planeta con telecirugía. La posibilidad de que, en forma sincrónica, un cirujano experimentado, por ejemplo, usando cirugía robótica, pueda operar a otra persona que está en un lugar donde ese cirujano no puede llegar o ese paciente no puede ser trasladado a un centro de alta complejidad”.

Y concluye:

“Hemos avanzado mucho en la telemedicina clínica y nada o casi nada en la telecirugía. Así que ese sí es, para mí, el gran desafío”.

Desde su perspectiva, Jujuy logró consolidar una base de desarrollo sostenida en experiencia, formación profesional y adaptación territorial. El futuro, entiende, dependerá de cómo puedan articularse tecnología, financiamiento, innovación y capacidad humana para sostener una medicina cada vez más remota, predictiva y conectada.

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