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"¿Conocés a Tooly?"
Julián Martín Lapuerta Santos

Te presentamos al robot de asistencia social y acompañamiento de adultos mayores que está desarrollando la ingeniera argentina, Natali Lilienthal.

 

El último censo que se realizó en el 2022 relevó un dato que acompaña una tendencia mundial: alrededor de un cuarto de la población de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires son mayores de 60 años. 

Según la investigación "La soledad de las personas mayores; Conceptualización, valoración e intervención" (2018) realizada en la Universidad de Valencia, con el aumento de la edad ocurren hechos vitales como el fallecimiento de  seres amados, la jubilación, disminución de amistades, entre otros, que reducen las redes sociales y facilitan los sentimientos de soledad. Al mismo tiempo, ocurre en la actualidad un fenómeno, rotulado por  dicho estudio como “aging in place”, que consta del deseo de envejecer en el propio hogar, aun si este no cumple con las condiciones necesarias para preservar la salud y funcionalidad de la persona. Esta situación lleva a que existan múltiples casos en donde el adulto mayorse encuentre viviendo completamente solo. 

La Organización Mundial de la Salud reconoce a la soledad como una amenaza para la salud que provoca alrededor de 871.000 muertes al año, aumenta el riesgo de ictus, cardiopatías, diabetes, deterioro cognitivo y muerte prematura. En virtud de los hechos señalados, las personas mayores se convierten en una población en riesgo.

Frente a esta situación, la investigación valenciana sostiene que “la tecnología ayuda a las personas mayores en la mejora y mantenimiento de la autonomía personal, proporciona seguridad dentro y fuera del hogar y ayuda a la movilidad facilitando la vida independiente y fomentando hábitos saludables, las relaciones sociales, los cuidados y atención en el hogar…”. 

El diseño de soluciones para mejorar la calidad de vida de las personas mayores se convierte en un hecho indispensable y así lo entendió Natali Lilienthal, ingeniera informática del ITBA y creadora de Tooly, una herramienta que desarrolló en su tesis de grado y por la que recibió una distinción de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en mayo de este año. Innova Salud Digital tuvo la oportunidad de contactarse con ella, conversar sobre las diferentes aristas del proyecto y los avances que tuvo en los últimos meses. 

Julián Lapuerta Santos: ¿Qué es lo que te llevó a estudiar ingeniería informática? ¿Fue una decisión  tomada previamente o te fuiste encontrando en un proceso personal?

Natali Lilienthal: Hice la  secundaria en la ORT que en los últimos tres años te da a elegir entre distintas orientaciones, una de ellas es Tecnologías de la Información y la Comunicación. Estaba evaluando otras opciones pero un sueño mío era crear algo que ayudase a la gente y pensé que yendo por esa orientación podía llevarlo a cabo. 

Dentro de la orientación en tecnología había varios rubros, hardware, electrónica e informática que es la que elegí. Terminados los tres años, ya sabía que me gustaba y me fui directo a ingeniería informática. Ese fue mi camino. 

¿Cómo surgió Tooly? ¿Fue un proyecto que surgió más al final de tu carrera o era algo que se gestó durante toda tu cursada?

Al final de la carrera tenemos que presentar una tesis y contamos con un periodo de un año para realizarla. El primer mes lo dediqué para pensar que podía hacer, estaba pensando en algún proyecto que relacionara la tecnología con la biología.

Después, surgió que el ITBA contaba con hardware proveniente de España. De ahí fui conversando con mi tutor de tesis y apareció la idea de enfocar el proyecto hacia la gerontología. 

Es decir,  uno va pensando qué puede hacer y tenía un esbozo pero no se terminó de definir hasta en el último año de la carrera. En ese proceso mi tutor me acompañó bastante, proponiendo artículos que me ayudaron a darle forma a las cosas. 

De esa lluvia de ideas fue que surgió el centrar tu tesis en gerontología

Si. En eso y también una situación personal, mi abuela tenía Alzheimer. Entonces, conozco de primera mano que cuando una persona en este tipo de situación no está constantemente acompañada va perdiendo facultades cognitivas. Por eso quise desarrollar una herramienta que les permita a los adultos mayores estar mentalmente estimulados. 

¿Cómo fue el  proceso de investigación para desarrollar la tesis? ¿Tuviste un abordaje interdisciplinario?

Si, fue una constante búsqueda de papers de gerontología, robótica y también analizar que se está haciendo sobre este tema en el resto del mundo. Por  ejemplo, en China y Corea se utiliza mucho algo que se conoce como “Social Assisted Robots”. Analicé bastante qué tipo de herramientas se les incorpora.

Yendo concretamente a las funcionalidades, contrasté con muchos papers sobre el Alzheimer para incluir en Tooly atributos que estimulasen cognitivamente a la persona y, fundamentalmente, el no hablar con alguien, no estar lo suficientemente acompañado, produce ese deterioro. 

Probaste Tooly con personas mayores, ¿qué tipo de conclusiones pudiste sacar? ¿Cuáles eran los perfiles de estas personas?

El perfil era adultos mayores de 60 que tuviesen la capacidad de comunicarse con una persona. La particularidad de este segmento fue que debían poder hablar en inglés fluidamente porque, en ese momento, era el único idioma en el que se comunicaba el robot. Eso fue lo más complicado porque no hay tantos mayores en Argentina que sepan el idioma. 

Una de las testers fue una señora de 92 años a la que le indicamos que tuviese una conversación donde le pidiese ayuda al robot con lo que necesitase y ella lo interpeló sobre un juego de cartas, el bridge. 

Tooly también tiene una funcionalidad que es “pedir ayuda”. Básicamente, si no te escucha por un tiempo te consulta “¿cómo estás?”, y si no respondés le manda una  notificación a tus familiares. También si le pedís auxilio expresamente, el robot envía una alerta de la misma forma. El tiempo que se toma para realizar la consulta es totalmente personalizable. 

¿Qué tan  fácil es acceder a la configuración? En el sentido de que a veces algunas personas con demencia senil o Alzheimer pueden tomar decisiones que van en detrimento de su bienestar y quizá alterar el funcionamiento del robot…

Actualmente, lo configuramos nosotros mismos. Es decir, hablamos con la persona que esté a cargo del adulto mayor y lo preparamos según las indicaciones que nos da. Esto porque hoy no está a la venta, entonces esa opción todavía no está disponible. 

Pero sí, te confirmo que lo configuro yo y está cerrado. El adulto mayor no puede desconfigurarlo.

¿Cómo es la interacción con Tooly?

Al  estar enfocado en la comunicación con adultos mayores, la idea es que sea empático. Entonces habla de forma más pausada, tranquila e intenta demostrar un cierto cariño. 

Incluye juegos cognitivos, sensores y luces LED para que la comunicación no sea únicamente verbal sino también táctil y visual, lo que ayuda a generar una conexión más cercana. 

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¿Cómo logran esa empatía?

Personalizando a la IA, adaptándola programáticamente con diferentes tipos de especificaciones. 

Cuando tuvimos las entrevistas con los adultos mayores les consultamos sobre esta empatía, el tiempo de respuesta y el tipo de asistencia que brinda, y nos devolvieron un feedback muy útil. Por ejemplo, yo pensaba que el robot hablaba muy lento, me  ponía nerviosa, y cuando conversaba esto con las personas que lo probaron me dijeron “no, no. Está muy bien.” Ahí me di cuenta “claro, la ansiosa soy yo” (risas).

Para un usuario de mi edad, la velocidad a la que habla se hace muy pausada pero para el público objetivo estaba muy bien. 

¿Cuáles fueron las modificaciones en las que estuviste trabajando en estos meses?

Lo más importante es que le cambiamos el idioma, ahora Tooly habla en español. Cosa que, obviamente, era lo más demandado porque estamos en Argentina. 

También tenemos una cuestión con el hardware, queremos abandonar el hardware español y elaborar uno propio. 

Por otro lado, estamos en proceso de contactar inversores, charlas con diferentes personas, presentaciones. 

Después de hacer la  transición al español, ¿notaste algún cambio en la velocidad con la que habla del robot?

La velocidad es la misma. Todavía no realizamos pruebas con usuarios en español pero las vamos a hacer muy pronto porque es cierto que puede haber un sesgo de idioma. Quizá al ser que habla en inglés, se necesita que lo haga en una cadencia más pausada, más allá de que las personas que lo probaron eran bilingües. 

Todavía no tenemos una conclusión al respecto pero es interesante. 

¿En qué etapa de desarrollo estás?

Como te comentaba, estoy desarrollando prototipos para el hardware propio. Luego el objetivo será llevarlo a gran escala, pero eso requiere de inversión. 

En cuanto a lo que me especializo, que es el software, es lo que más cerrado está. 

Mencionaste que actualmente Tooly funciona enchufado. Considerando que evalúas cambiar el hardware, ¿pensás incluir baterías? ¿Capacidad de movimiento?

Es una observación muy interesante. Hay un tema, al ser un robot enfocado en adultos mayores, tiene que ser lo menos invasivo posible. En ese sentido, la capacidad de movimiento puede llegar a asustar, y además tiene que generar cierto grado de ternura. Existe un gráfico de la teoría de “uncanny valley” que indica que, cuantos más humanoides las facciones de un robot, más rechazo causa. 

Entonces, es muy importante el diseño del robot. Que Tooly no se mueva, que tenga estas facciones más tiernas, que te responda con un corazón de luces cuando lo acaricias, es muy valioso para el público que lo va a utilizar. 

¿Qué modelo de negocio tenés pensado a futuro para Tooly?

Todavía no está decidido y va a depender de los inversores que se involucren. En principio analizamos dos opciones, por un lado, la venta del robot completo, y por el otro un modelo de servicio. 

¿Tenés competidores en el mercado?

Hay de diferentes tipos. Robots más chicos más parecidos a, por ejemplo, Alexa y otros muchísimos más grandes que se utilizan en geriátricos, con pantallas que charlan. Hay un modelo muy bueno que es como el torso de una persona, con una pantalla para interactuar y con capacidad de habla. 

Pero de lo que analicé, son muy distintos. 

Considerando que actualmente se habla de una “epidemia de soledad” que afecta a toda la población, ¿tenés pensado adaptarlo para públicos de otras edades?

Es uno de los objetivos. En principio sacarlo para adultos mayores y luego para niños, porque también este tipo de robots se usan mucho para personas que tienen trastornos del espectro autista. Se puede abrir un abanico bastante grande de objetivos, pero para eso habría que elaborar diferentes tipos de robots. 

Igualmente, la idea es dar este primer paso y luego ampliar.

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