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En sus 20 años en Argentina, Red Hat acompaña la transformación digital de distintos sectores y aporta tecnologías abiertas para abordar desafíos clave de la salud digital.
Hace 20 años, Red Hat, líder mundial en soluciones empresariales de código abierto, acompaña la transformación digital de organizaciones en Argentina con una convicción que hoy cobra especial relevancia en el ámbito sanitario: las tecnologías abiertas permiten construir soluciones más flexibles, seguras y escalables, capaces de adaptarse a las necesidades de las personas y de los profesionales de la salud.
En estas dos décadas, la compañía siguió la evolución operativa y técnica de distintos sectores y desarrolló capacidades que hoy permiten abordar algunos de los desafíos más complejos de la salud digital, tales como procesar grandes volúmenes de información, responder a picos de demanda, integrar sistemas y sostener servicios críticos de manera continua.

Un ejemplo concreto es el avance de la receta electrónica federal, que pasó de 16 millones de registros a fines de 2025 a más de 55 millones en la actualidad. La plataforma, escalada sobre Red Hat OpenShift, permite sostener el crecimiento de la demanda con resiliencia ante picos de uso y cobertura en todas las jurisdicciones del país. Detrás de estos números hay una transformación que impacta directamente en la práctica cotidiana para facilitar el acceso a los medicamentos, mejorar la trazabilidad de las prescripciones y favorecer la continuidad de la atención, independientemente del lugar donde se encuentre el paciente.
El desarrollo y el crecimiento también pueden ser determinantes cuando las condiciones son mucho más extremas. Investigadores del Centro Espacial Johnson de la NASA, en Houston, están probando el Crew Medical Officer Digital Assistant (CMO-DA), un asistente basado en inteligencia artificial que busca ayudar a los astronautas a identificar y tratar síntomas médicos durante futuras misiones espaciales.
El desafío es particularmente complejo, ya que en una misión a la Luna o a Marte, la comunicación con los equipos médicos en la Tierra podría sufrir demoras o incluso interrumpirse. Por eso, el sistema está siendo diseñado para ejecutar modelos de inteligencia artificial de manera local, directamente en el dispositivo y sin depender de una conexión permanente. Con el respaldo de tecnologías abiertas como RamaLama, los investigadores pueden probar modelos de IA de forma portable y reproducible, incluso en entornos donde la conectividad es limitada.

Aunque se trate de escenarios muy diferentes, ambos casos comparten una misma premisa sobre cómo la tecnología debe adaptarse a las necesidades de la atención y no al revés. En un sistema de salud nacional, esto significa contar con plataformas capaces de acompañar millones de interacciones y sostener servicios esenciales. En el espacio, implica llevar capacidades de apoyo médico allí donde la asistencia especializada no puede estar físicamente presente.
Desde Argentina hasta el espacio profundo, la innovación abierta muestra así su potencial para ampliar las posibilidades de la salud digital. Porque cuando las tecnologías pueden integrarse, escalar y evolucionar con mayor libertad, también se amplía la capacidad de las organizaciones para responder a nuevos desafíos y, en última instancia, poner la innovación al servicio de las personas.